En 1977 el astrónomo Jerry Ehman, de la Universidad de Ohio State (EEUU) estaba intentando captar alguna señal de radio proveniente del espacio.
Por supuesto, no oía nada. Hasta que de pronto, durante 37 segundos se pudo escuchar fuerte y clara una señal a la que Jerry nominó WOW1. La emoción procedía de un espectro de radio en el que todo tipo de transmisión está prohibida, por un acuerdo internacional; o sea que la frecuencia no pudo venir de la tierra. ¿Quizás un acontecimiento astronómico? Sí, puede ser, pero la estrella más cercana en esa dirección, está a 220 años luz, así que tendría que haber sido uno de GRAN magnitud y aún no se registra ninguno. ¿Entonces qué? 35 años después, aún no se le puede dar una explicación.

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